Letras Retrato de Insolvencia Moral


 
I. Agosto marchito

Empiezo a claudicar,
el tiempo no ha pasado de balde.
Comienzo a desnudar
el otoño con cara de hambre.
Con granizo y estiércol
he copado otro plato de arroz,
sal, ceniza, agua, pena,
unas mil veinte noches
estafado por mi imaginación.
No rechisto, me apego
al vacío destapado en los catres.
Ya no existo, padezco
resfriados por obviar efluvios vitales,
por excluirme de mi alrededor,
por temer algún golpe de suerte
y creerme certero en mi vacío perenne.
Conjeturas aparte,
¿cuántos sueños me atañen?
Consigo reanudar
un camino tortuoso y umbrío,
he podido esquivarle
al insomnio algún golpe de frío.
Pero no me basta,
he notado un impulso feroz
acudiendo a mis venas.
Amanece y despierto
obligado a bajar el telón.
Ha florecido de nuevo el silencio
con ganas de dar por el saco,
se sube a la cima,
seduce a una rima
y se niega a vivir del trabajo
que corrompe a la noble razón
y, a su vez, se vacía la vida
con sorbitos de tiempo cobarde
que aplasta toda mi reflexión:
¿cuántos sueños me atañen,
ay, agosto marchito?
Fraudulentos, infames,
deformados, tan fríos…
Te vas sin mí
y el canto que elegí
en mi cabeza se agolpa
como un faquir
que soporta latigazos
de ganas de comer estropajo.
Y se le olvida crear,
ya no puede ser fiel
a su realidad,
se siente tan lejos
de ser el de siempre,
que se pierde buscando
un silencio locuaz.
¿Te vas?


 
II. Tu fiel herida

Oigo más el coro
que mi propia voz,
sé que mi herida es feroz.
Tú qué esperas sentir
con el corazón patas-arriba.
Mi boca
sólo es el eco de la soga
en el límite de tu pelo…
No esperes encontrar la solución.
No hay absolución ni enredo
ni catacumba
que destierre los recuerdos,
el beso murió
en una tormenta de sueños.
Y soñar… botellas vacías.
Y brindar con humo de verso.
Puede que la suerte me abandone,
que argumente los recuerdos
que despedazan mi personalidad.
Puede que sea triste y decadente,
que la luna sonriente
se aparte de mi caminar.
En mis ojos ya no caben las derrotas
ni en mis labios las palabras,
pero puedo inmortalizar el alma con una resaca.
Aunque anteayer vino a verme la alegría
con las manos desatadas,
pasó a mi lado, me miró,
y yo no dije nada.
Apunta este verso, compadre,
en tu mente descorchada
y asegúrame, si puedes,
que quieres sobrevivir al alba
panza arriba, cuesta abajo
y con la voz desengañada,
sin luna del poeta,
sin la miel del sol,
con escarcha bajo el quicio de tu puerta,
con el goteo de tu corazón
sobre ese charco con olor a muerte
como simple parte de la decoración.


 
III. A veces
A veces deseo desaparecer,
y el cosmos se vuelve insólito a mis espaldas.
A veces necesito el anochecer
para después renacer antes del alba.
Supongo que es de agradecer
que al menos corra sangre en mis entrañas.
Lo siento si no supe responder
con buena nota a tus ciegas palabras.
Pues, básicamente,
todo me parece
un montón de mierda.
Andando sobre el agua te encontré
vendiendo amor y falsas esperanzas.
Dentro de una urna deposité
vacua voluntad, mi voto de desconfianza,
porque, básicamente,
todo me parece
un montón de mierda.
Contando mis pestañas, recordé
que, más allá de donde el horizonte abarca,
siempre hay un motivo hacia el que tender
toda la ilusión cruelmente cercenada.
Aunque, básicamente,
todo me parezca
un montón de mierda,
aunque, básicamente,
todo me parece
un montón de mierda.


 
IV. Pan

En una sociedad marchita
donde todo está por llegar,
nuestro pan de cada día
se empeñan en privatizar.
Las mentiras de un gobierno
a todas luces impopular,
gozan del beneplácito europeo
e impune y plena potestad.
Si el proletario se convierte a retrógrado,
no lo termino de comprender.
¿Quizá los medios informativos
tengan en ello algo que ver…?
Tal vez me tachen de paranoico,
pero el futuro no es retroceder.
Dame pan y dime tonto,
y vive austero, estoico y feliz.
Con pan y circo
como política social
y hostias como panes
a quien se atreva a rechistar.
Pero llamemos pan al vino
y vino al pan:
malversar el poder del pueblo
es un derecho universal.
Si el proletario se convierte a retrógrado,
no lo termino de comprender,
pues del más bajo escalafón
ya no se puede descender.
Tal vez me tachen de paranoico,
pero el futuro no es retroceder.
Dame pan y dime tonto,
dime tonto, pero dame pan.


 
V. Una promesa

Una promesa
me impele a retratar cada momento,
una sorpresa
que está por estallar sin un lamento.
Una mentira cada silencio
y una sonrisa, por supuesto.
Cada pestaña es un deseo
como colilla en cenicero.
Un hola y un adiós,
un antes y un porqué,
y un garabato en el desierto.
Cada vez que te vas,
cada vez que me voy
somos lagartos en el fuego.
Qué triste el duelo
que impide saludarnos y movernos,
como un sollozo
que sueña con salir del agujero.
Otro mandoble duro y certero:
se ha percatado del injerto.
Escupe el bazo, vivan tus muertos,
y se arrodilla el firmamento.
Otro arrebato en flor,
tomo carrera
y me despeño hasta el final.
Si el aguacero cae,
rompo la almena,
no me conformo con mirar.
Habrá valido la pena retornar al lugar
donde no es oro lo que reluce,
donde el infierno es una estufa de gas,
donde el tiempo desnuda al silencio…
Tendré dormidas las piernas y aún podré saltar
sobre el obstáculo con penumbra,
como si fuera un golpe de mar
caeré… y no me preocupa.

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