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Letras Y Otros Pretextos

Y Otros Pretextos (2017)

1- Mentiras y mordazas

2- Mi lengua

3- De nuestros latidos

4- Ocio y cultura

5- Melodía en extinción

6- La fe, la causa o la razón

 

 

Mentiras y mordazas

 

Mientras respiras, vagas por la vida:

ya eres uno más en esta pantomima.

Has de utilizar poco la cabeza

o naufragarás sumido en la impotencia

ante la realidad que a diario te destilan

radio, televisión, prensa chupatintas,

séquito ominoso que ejerce sin ética:

de los poderosos, la llave maestra.

 

Para prosperar hay que amordazar

y hay que adoctrinar para preservar

nuestra identidad,

que ha de ser igual a la de los demás:

espíritu racial, supranacional,

cutre, irracional.

 

Con esta guerra histérica, fanática, pandémica

que puebla las calles e infecta la materia,

te descubrirás postrado cada día

embaucado por sandeces, mentiras travestidas

de opinión veraz, fidedigna y objetiva

que justificará toda herencia recibida:

miseria endémica, raquítica, famélica

que devorará todo asomo de coherencia

y honestidad.

 

Te dominarán, te humillarán,

te subyugarán la voluntad de individualidad,

absorberá tu personalidad.

La pasividad será tu ideal de felicidad,

de bienestar… Uh, qué bien se está

sin cuestionar a la autoridad.

 

 

Mi lengua

 

Por motivo no aparente

hoy mi lengua está desnuda,

no se irrita, solamente

te demuestra su figura.

 

A ojos de la gente,

luce mueca de locura

el denuesto irreverente

de su cálida hendidura.

 

¡Válgame Dios,

hoy la vamos a liar otra vez!

 

Es un ente relamido,

mas menuda es la elocuencia

que traslada hasta el oído

de su plácida excelencia,

y demuestra al ser humano

la “divina providencia”

del tiránico descaro

que ha incurrido en la evidencia

de ser parte contratante

de un manido desconsuelo

que reparte las constantes

iniquidad y celo.

No será, por tanto,

morbosidad o exceso

que denuncie en su alegato

de aconfesional desvelo.

 

¡Vaya por Dios,

hoy la vamos a liar otra vez!

Cuánta razón…

 

Será mi señora muy señoreada,

será necesidad de ser

una escalera en tu humilde morada,

y aun vendrá con su embozo de espuma callada,

muera mediocridad y a ver

cuánta insolvencia moral nos retrata.

 

Deslenguada amiga mía,

sorda, ciega en apariencia,

no reniega su osadía,

su fútil correspondencia.

Hoy revive el aguardiente

y mañana la amargura,

otra vez seremos lente

de traslúcida escritura.

 

¡Gracias a Dios…!

 

 

 

De nuestros latidos

 

Hola, me alegro de verte.

Tu pasado está cerca de mí

y el otoño, muy valiente,

ha juntado

dos recuerdos de cuerpo presente

que no saben ya nada de sí,

y que cortan florecientes

arrebatos.

 

Y dices no, qué va,

me va fenomenal,

aunque por dentro vaya fatal.

Un gesto de más te puede delatar

y echar por tierra todo el percal.

 

Sabes, tal vez no te enteres

o es que finges flamante control

a sabiendas de que hay gente

a tu lado

que te quiere libre, corriente,

y sin más preocupación

que un vacío improcedente

y soterrado.

 

Y dices no, qué va,

te va fenomenal:

huyes de todo para variar.

Un gesto de más te vuelve a delatar…

Límpiate el culo con tu percal.

 

Me voy a reír por no querer llorar,

te voy a escribir por no querer hablar,

te voy a pedir por no suplicar

un momento sólo entre amigos.

No voy a mentir, no puedo afrontar

miradas de ti sin no soslayar

el fondo, el quid de la oscuridad

que reina en nuestros latidos.

 

Te vas a reír por no querer llorar,

no vas a decir, no vas a escuchar,

te vas a rendir por no declarar

que tienes deudas conmigo.

Me vas a mentir, me vas a ocultar

con vano perfil la fiel realidad,

no vas a admitir que por voluntad

reniegas de nuestros latidos.

 

¿Te vas a reír, o vas a llorar?

¿Te vas a rendir, es tu voluntad?

¿Me vas a mentir, me vas a ocultar?

Reniegas de mí, de nuestros latidos.

 

 

 

 

Ocio y cultura

 

Estoy tan aburrido de sentirme despierto

que todas las mañanas me acojona el tiempo:

sea por paz o sea por tortura,

o sea el temporal que me azota en invierno.

 

Estoy tan excitado de sentirme contento

que busco en los retretes mi perdida dignidad.

Una de cal me depara el momento

que he de afrontar en silencio y con premura.

 

Estoy tan decidido a matar el tiempo,

que voy a enrollar mi pasaje al infierno

para salvarme de un destino incierto

y desprenderme de prejuicio social.

 

Mira qué bien, qué calorcito,

y así conozco diferente geografía,

y me entretengo cantando a mis demonios

o a los cerrojos que me privan de la vida.

 

Estoy tan harto de forcejeos,

de subterfugio ligado a esparcimiento…

Si esto es tan malo, proponme soluciones,

pues no conviene, no, prohibir las emociones.

 

Ocio y cultura hasta mi sepultura

si lo decido yo, soy mayorcito ya

para gestionar solito mis opciones

sin rendir cuentas a papá y a mamá.

 

 

 

 


 

Melodía en extinción

 

Ayer perdiste toda tu credibilidad,

si acaso alguna vez tuviste

o es que hubo atisbo de verdad.

Tu amor al vicio te coartó la libertad,

y te abrazas a tu precipicio,

más cómodo que la realidad.

 

Llámame pedante, obseso, cicerone,

activo acicate de tus horizontes.

 

Ya estás otra vez con la misma canción,

cantilena sorda, sintonía en emisión.

El mundo a tus pies según tu previsión,

mas no tienes en cuenta que tu maldición

es mi melodía en extinción.

 

Ayer rompiste todo lazo de amistad

y ya es tarde para arrepentirte,

ay amigo, a tu pesar.

Jamás abriste tu sentimiento a los demás

y por ello todo lo perdiste:

disfruta de tu soledad.

 

Siempre te cobijaste al beneficio de la duda,

eres ducho en apropiarte, si hay opción, la más tetuda.

 

Ya estás otra vez con la misma canción (…).

 

 

La fe, la causa o la razón

 

El mundo girará tenaz, esquivo,

proclive a redundar

en confusiones.

 

El tiempo cubrirá la sepultura

que cada cual cavó

presa de su condición.

 

Anoche, antes de ayer y ante la duda

me mostré tal como soy,

y también a oscuras.

 

Suspicaces, no lo veréis, priman intereses

que os conducen hasta el error

irremisiblemente.

 

¿La fe, la causa o la razón?

Un problema de ombliguismo

es una falta de atención.

No, no sé si es vicio o diversión

sacar las cosas de quicio

y no estudiarse la lección.

 

A veces, cuando crees que todo está perdido,

te atreves a renacer

con convicciones.

 

Sin embargo, bajo el papel, cabeza dura;

no lo aceptas, pero has de ceder

contra tu autoestima.

 

Yo tal vez me pierda en mi introversión,

tal vez difiera mi juicio

de tu ruda obstinación.

Yo, si entraña riesgos toda elección,

pues lo afronto con optimismo

y sumo fiel dedicación.

 

¡Oh la fe, la causa o la razón!

Ignorancia y conformismo

son el quid de la cuestión.

 

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